Orgullo de los rusos
El Kremlin contemporáneo es una maravilla de la arquitectura rusa, creado a lo largo de los siglos, el conjunto único de espléndidos palacios, salas, y catedrales; es una teorÃa adonde están reunidos los valores singulares. "El Kremlin es el sitio de grandes recuerdos históricos", dijo el historiador ruso Nikolay Karamzin.
Hoy contemplando el majestuoso panorama del Kremlin, es difÃcil creer que en ese lugar, hace muchos siglos, habÃa susurrado el frondoso bosque conÃfero.
Desde la mas remota antigüedad existieron enclaves cuya parte central cercada de murallas y baluartes se llamó "détinse". La palabra "kremlin" su puso en uso y quedó por siglos enteros a partir del siglo XVI. En Rusia se edificó un kremlin montado en un lugar estratégico, el que se sitúa en una colina junto al rÃo.
Los antepasados antiguos rusos, eslavos-viatichi (eslavos orientales) fundaron el Kremlin de Moscú en la orilla izquierda del rÃo Moscova, en la colina Boroviskaya. Mucho antes, en esa misma colina, en el bosque del pinar se habÃa asentado un pueblecito circundado por un fortÃn.
Algún tiempo después, en la parte sureste de la colina apareció el segundo centro de ese pueblecito también fortificado. Dichas fortificaciones contaban con una fosa, un terraplén y una valla de estacas.
A mediados del siglo XI ambos centros se unieron y se transformaron en una sola fortificación que se extendÃa a lo largo del rÃo Neglinaya, atravesando la puerta actual de la Trinidad conducÃa a la plaza actual de las Catedrales y, extendiéndose hacia el sur, cerraba la lÃnea de defensa. A lo largo del terraplén de tierra se estiraba una valla fortificada de largos robles. Los muros adentro albergaban una residencia de boyardo, de sus familiares y de su tropa, además, habÃa también una iglesia de madera. Alrededor de la muralla se agrupaba el caserÃo de los artesanos y mercaderes.
Tal y como suponen los cientÃficos, en la fortaleza de la colina Boroviskaya, ya en el siglo XII, estuvo un templo de piedra que se llamaba Dimitrovsky, antecesor de la actual catedral de la Asunción. Según anales, en 1331 a esa misma fortaleza la llamaron "Kremlin".
Dimitri Donskoy reemplazó los muros de roble por una nueva muralla de piedra blanca.
Fue entonces cuando se dio en llamar Moscú "ciudad de piedra blanca" y "la ciudad grandiosa y maravillosa".

Las murallas se fueron deteriorando, soportaron un siglo. Se construyeron nuevas, más gruesas y duras. Ahora, la muralla y las torres del Kremlin permanencen inalterables, mientras que su recinto sufre reconstrucciones cada tanto.
A lo largo de su historia, el Kremlin se enriqueció con nuevas edificaciones, palacios y templos de piedra. Algún tiempo atrás fue residencia personal de los prÃncipes de Moscú y más adelante, de los zares.
El kremlin reflejaba todo lo que pasaba en el Estado ruso y se hizo en el corazón de una potencia enorme y fuerte.
El Kremlin que contemplamos hoy en dÃa, es un formidable conjunto histórico-arquitectónico, el orgullo de toda Rusia.
Fuente: Art-Rodnik, Moscú - (traducido al español)
Marina Vidal
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