
Un fenómeno creciente y sin lÃmites
Internet, las redes sociales y los programas de chat han producido cambios en la manera de vincularse en todo el mundo. Se han incrementado notablemente los portales para encuentros y cada vez más especializados. La evolución de la informática en la Net introduce nuevas herramientas para realizar contactos.
Se utilizan cámaras, micrófonos, e inclusive software especializado con elementos que, colocados en los órganos sexuales y en las zonas erógenas provocan estÃmulos entre los virtuales “partenaires”.
En el “chat” se han desarrollado códigos propios para escribir, sintetizar o expresar estados de ánimo. La aparición de los emoticones en el MSN, ameniza las charlas, salvo cuando se exceden en una vorágine de signos que aburren o no se entiende lo que escriben. Se incrementa significativamente la cantidad de vÃnculos personales que se materializan a través de internet. Negocios, viajes, embarazos, casamientos, delitos. Todo lo que podamos imaginar se puede originar desde la virtualidad. La moda de las redes sociales y los portales de encuentros forman parte de la vida de muchas personas.
Importante aclarar, que en esta nota se ha utilizado la convención del masculino en carácter de "neutro" con el propósito de que no se entienda como una intención discriminatoria.
Para generar un encuentro, cada uno va desarrollando su propia metodologÃa en base a la experiencia, pero la más común es:
- Ingresar en una red social o portal de encuentros
- Mirar la foto y el perfil de una persona
- Enviarle un mensaje o un guiño
- Ante una respuesta positiva, solicitarle el MSN
- Una vez que se añadió a la “persona” al MSN, el chat por escrito parecerÃa estar estandarizado con las preguntas más frecuentes.
Hola!
- ¿A qué te dedicas?
- ¿De dónde sos?
- ¿Estado civil?
- ¿Tenes hijos? ¿Edades?
- ¿Vivis solo?
- ¿Esa foto es tuya? ¿o actual?
- ¿Tenés cam?
El orden de las mismas dependerá de las motivaciones y necesidades de cada uno.
Hay quienes sostienen conversaciones por chat durante dÃas, meses o años y, otros que promueven el encuentro; concretan. En el último caso, pasan del MSN al celular, sin embargo, inexpertos u osados brindan el teléfono fijo. De llegar a un acuerdo para encontrarse, los más experimentados lo hacen en confiterÃas (el cafecito) o restaurantes conocidos, iluminados o con alta concurrencia de público. En otros casos, se suben al automóvil o van a la casa del otro directamente. Las experiencias son variadas.
¿Esa foto es tuya? ¿o actual?
| "Siempre te mienten con la foto. Si no le dan al "photoshop", te ponen una de 10 o 15 años atrás. Cuando te encontrás, a veces ni lo reconocés. Te pusieron una foto onda Brad Pitt y aparece el hombre de Cromagnon” dice Male una “chatera” experimentada. |
Se han formado vÃnculos con compromiso, aunque predominan las relaciones casuales. Anonimato, omnipotencia, histeria y mentiras, son las palabras que más destaca la “gente que busca gente” por medio de las redes sociales y portales de encuentros para adultos.
“Hay de todo como en todos lados. También hay cada nabo, pero te encontrás con buena gente, capaz que no hay onda, todo depende” agrega Male.
Una de las caracterÃsticas del “chat” es que la gente se suelta más escribiendo, contando temas personales, Ãntimos, que quizá no lo harÃa si estuviera con la persona “face to face”. Se generan fantasÃas de todo tipo.
“Detrás de una PC somos todos buenos” añade Male gesticulando y haciendo valer su experiencia.
Para el caso de la mujer que trabaja y tiene que mantener a sus hijos, las redes sociales y el “chat” se convierten en herramientas fundamentales para conocer hombres. Los parámetros más relevantes son: el tiempo escaso, la inseguridad y los pocos lugares que hay para relacionarse entre gente adulta. Esto es tan cierto que, años atrás los hombres “abordaban” a las mujeres por la calle; el “levante”.
“Si se me acerca un tipo por la calle, cruzo o llamo a la policÃa” dice Claudia otra “chatera” amiga de Male. Sigue, “por el “chat” al menos podés obtener info del tipo y ya se genera un vÃnculo. Después puede pasar cualquier cosa, pero yo me siento más segura”.
Hay palabras y conceptos estandarizados para caracterizar a los “chateros”. Están los “fóbicos”, que se pasan detrás de una PC horas y nunca concretan una cita. Los “histéricos” en ocasiones concretan pero con manipulaciones, idas y vueltas y no saben lo que quieren. “Está lleno de histéricos” comenta Claudia. Los “pajeros” que les encanta mantener “cibersexo” y ya tienen un lenguaje erótico hiper desarrollado, hasta desatar las fantasÃas más perversas aunque saliendo de la virtualidad, no lo experimentarÃan.
“Yo mantengo cada tanto cibersexo” dice Male riéndose. “Entre masturbarme sola y saber que del otro lado hay un hombre que me calienta con sus palabras o con la webcam. A veces no puedo salir por mis hijos y además, es una forma de sexo seguro” agrega con soltura y convencida.
Entre lo virtual y lo real se acortan las distancias. Cada vez son mayores los vÃnculos que se generan a través de internet, pero también se presta para las perversiones y los delitos más aberrantes. Está comprobado que es tan nocivo como cualquier otra adicción. Lo que no se sabe a ciencia cierta, cuál es el horizonte a mediano y largo plazo y las consecuencias psicológicas y sociales que se experimentarán de este fenómeno que crece dÃa a dÃa.
Marina Vidal
marina.vidal@o-varios.com.ar






