
Se trata de una investigación cualitativa mediante la técnica de "focus group" para saber como son las actitudes, valores y creencias de mujeres y varones que viven solas y solos o con familiares directos, frente al compromiso afectivo.
Ficha técnica:
Ø Dos grupos de indagación operativa y una tercera sesión mixta (Focus group)
Ø Segmentación etaria: 28 a 38 años. Por sexo.
Ø NSE: C1C2
Consideraciones preliminares y objetivos
Se trata del universo creciente de personas (varones y mujeres entre 28 y 38 años) que viven solos.
El objetivo es recabar información cualitativa de porqué prefieren estar solos, sus experiencias, actitudes, valores y creencias.
Definiciones
Focus group
Son entrevistas grupales o reuniones de indagación operativa, realizadas por expertos (coordinadores de grupos o moderadores) en la materia objeto de la investigación. Los grupos están formados por 10 a 14 personas. Los coordinadores, están capacitados en psicologÃa, en la estrategia de preguntar y conducir a cada individuo o al grupo hacia un diálogo eficaz para profundizar en aspectos motivacionales de los integrantes y en la temática. La mayorÃa de las reuniones de indagación operativa se realizan en cámara Gesell.

Cámara Gesell
Es una sala de reuniones, con una mesa central alrededor de la cual se sientan los entrevistados de un "focus group", con el coordinador en la cabecera. Posee un vidrio espejado, a través del cual sólo se puede observar desde un una sala o auditorio contiguo. En ese auditorio, por lo general, se encuentra el cliente u observadores que desean presenciar el desarrollo de la reunión. Las sesiones grupales, pueden ser grabadas y filmadas, con el propósito de tener un documento ex-post muy valioso para la evaluación de los pronunciamientos de los integrantes de los grupos. En realidad, es como la casa de "Gran Hermano".
Estrategias adoptadas para la temática
Se realizaron tres sesiones grupales. Dos de ellas con miembros del mismo sexo y una tercera con un grupo mixto. Para el caso de las mujeres, se utilizó una coordinadora psicóloga experimentada a fin de no sesgar los resultados por la presencia masculina en virtud de que cada sesión dura una hora promedio. En el caso de los varones el “focus group” fue coordinado por un psicólogo experimentado en coordinación y entrevistas en profundidad. Las sesiones comenzaron presentándose cada uno en su profesión, estado civil, actividades profesionales y ocio, etc.
El “brief” fue desarrollado para que cada coordinador en los grupos homogéneos actúe al principio como “cómplice” o un integrante más del grupo, a fin de romper barreras para la temática, en virtud de que, como era de esperar hubo una resistencia al momento de tratarla. Para el caso de las mujeres se utilizó la misma estrategia. Los coordinadores tenÃan la premisa de mantener un perfil bajo para no sesgar los resultados, salvo situaciones muy especiales, pero conducir a la temática, ajustándose a los tiempos y al momento en que alguien, ya sea con caracterÃsticas de liderazgo o no, de lugar para comenzar a tratar la temática objetivo.
En el grupo mixto se seleccionó la mitad de cada grupo y lo coordinaron dos psicólogos de diferente sexo. La mitad de la sesión mezclados entre los integrantes y la otra mitad, juntos y en la cabecera de la mesa. Esta estrategia se realizó para verificar la reacción de los integrantes en el conflicto, y juntarlos luego para que el grupo advierta la imagen de cohesión, ciertas coincidencias entre los coordinadores, y motivar a la ruptura de barreras con el sexo opuesto; sus actitudes, creencias, resistencias y situación ideal.
Grupo experimental I
Cantidad: 14 mujeres profesionales entre 28 y 38 años que viven solas o con parientes directos.
Se presentaron. Se tomaron 10 minutos de asociación libre, en cuanto a intercambio de opiniones por sus actividades laborales, hijos y ocio, hasta que comenzaron a hablar de sus experiencias pasadas con sus ex parejas o relaciones esporádicas. Al principio, el grupo se pronunciaba con un tinte de ironÃa en este aspecto, pero la presencia de 3 casos recientes de ruptura, fueron llevando al grupo a desarrollar la temática con mayor espontaneidad, bajando en la mayorÃa de los casos el umbral, y manifestar con mayor transparencia el sentimiento de su estado actual. En el debate se advirtió que habÃan experimentado opresión, falta de libertad e identidad propia estando en pareja o conviviendo. La presencia de diferentes estados emocionales por las situaciones individuales, produjeron un efecto sinérgico entre ellas, es decir, quienes no tenÃan resuelto aún el duelo, oscilaban entre un sentimiento de liberación, y angustia por la situación de pérdida. Otras, se mostraban más resistentes pronunciándose por los aspectos positivos de tener libertad y hacer de sus vidas lo que quieren, contando anécdotas de relaciones informales, viajes con amigas, y una mayor cohesión con sus familiares directos, incluyendo hijos en los casos pertinentes.
En una segunda etapa, “los ex” pasaron a ser el tema principal, contando las situaciones de conflicto, rencores, los hijos como trofeos, “la otra”, etc. En la última etapa de la investigación, la incidencia de diferentes variables puestas sobre la mesa, la sinergia entre diferentes estados emocionales de cada integrante, conductas y vivencias, recordación, y el relajamiento permitió cerrar el estudio. Aparecieron los argumentos de la falta de tiempo por la actividad laboral, el cansancio, y la necesidad de estar “tranqui”; disfrutar de los momentos libres, ya sea con relaciones esporádicas, exclusivas pero con lÃmites o sin condicionamientos, aunque al momento de cerrar, el estado ideal fue casi unánime. Temores, miedos al compromiso y a la intimidad, surgÃan en argumentos anecdóticos o esenciales, pero la fantasÃa de estar con un hombre que no las asfixie, que las mime, que las quiera y les “permita” la libertad para desarrollarse como “personas” y en sus actividades profesionales fue el denominador común, de lo contrario, preferirÃan seguir estando solas.
Grupo experimental II
Cantidad: 14 varones profesionales entre 28 y 38 años que viven solos o con parientes directos.
Se presentaron. La coordinación apuntó, al principio, a sus actividades laborales, ocio, y situación económica personal y del paÃs. Se produjeron fuertes debates por diferentes opiniones, hasta que la coordinación decidió derivar la temática hacia el ocio, como mecanismo disparador de las motivaciones a vivir solos o sin pareja. Se verificó una fuerte resistencia a pronunciarse por su estado actual, aunque la presencia de 5 casos de ruptura notoriamente no asumidas, modificó el comportamiento hasta ese momento. Comenzaron las ironÃas mezcladas con rencores y malhumor respecto a sus vivencias con el sexo opuesto. La temática se derivó a contar anécdotas de relaciones casuales, en algunos casos notoriamente exageradas, y en actitud “ganadora”, infidelidades, tratadas con diversión e ironÃa. La coordinación advirtió fuertes resistencias a pronunciarse sobre sus emociones, hasta que decidió incluir como “cómplice” a un integrante más al grupo para comentar una situación personal emocional fuerte.
Los primeros que rompieron las corazas fueron los que aún viven situaciones traumáticas por rupturas o divorcios, inclusive uno de ellos se angustió con llanto. El debate se tornó más calmo y con un mayor sinceramiento. Aún asÃ, mostraron una tendencia a vivir sin presiones, demandas, y en libertad a los 46 minutos de sesión. Sin embargo, en el momento en que se les preguntó sobre sus fantasÃas, ideales y proyección en cuanto a la convivencia, se advirtió una posición mayoritaria y fuertemente cohesionada, como vÃctimas de la falta de afecto, de no ser correspondidos en sus pretensiones relacionadas con una compañera ideal. Miedo al compromiso, al sufrimiento, por ellos y en algunos casos por sus hijos y el temor a la pérdida. Los sentimientos de “posesión”, pertenencia, exclusividad y la fidelidad, vigentes. Como si la mujer actual, se les escapa de las manos, y prefieren estar solos, no necesariamente por decisión propia.
Grupo experimental III
El grupo se compone de profesionales con o sin relación de dependencia laboral y nivel socioeconómico medio-alto. Varones: 1 psicólogo individual sistémico (34), 2 abogados (en lo civil y comercial, 29, 36), 1 arquitecto (32), 1 diseñador gráfico (con comercio propio en zona de Palermo, 28), 1 contador público nacional (37), 1 especialista en informática (28). Mujeres: 2 psicólogas (1 individual (34), 1 social (36)), 1 médica neuróloga (38), 1 abogada penalista (29), 2 empresarias de catering (36, 38 socias), 1 gerente de ventas de una empresa proveedora para TV por Cable (29).
CaracterÃsticas individuales y preselección: Todas las personas viven solas, o en compañÃa de hijos y/o padres, solteras/os, separadas/os, 1 viuda. Los integrantes del grupo viven, mayoritariamente, en la zona de Palermo, luego Belgrano y zona norte. Dedicación al trabajo, full time, entre 8 y 11 horas diarias. El 32% consume psicofármacos (benzodiazepinas) con prescripción médica. El 73% hace terapia. Los integrantes del grupo fueron reclutados de los grupos anteriores. Para ello, se realizó un descanso de media hora, permitiendo que interactúen libremente con el sexo opuesto fuera de Cámara Gesell.
En este grupo se seleccionó la mitad de cada grupo anterior, según el criterio de mayor espontaneidad, y lo coordinaron dos psicólogos de diferente sexo. La primera mitad de la sesión, los coordinadores mezclados entre los integrantes del grupo y la segunda mitad, juntos y en la cabecera de la mesa. Esta estrategia se realizó para verificar la reacción de los integrantes en el conflicto, y juntarlos luego para que el grupo advierta la imagen de cohesión, ciertas coincidencias entre los coordinadores, y asà motivar a la ruptura de mecanismos de defensa frente al sexo opuesto; sus actitudes, creencias, resistencias y situación ideal.
Conclusiones
La interacción con el sexo opuesto, como era de esperar, cambió las actitudes individuales, y permitió obtener conclusiones valiosas, en cuanto a los comportamientos y necesidades. El debate surgió desde el primer momento en que los coordinadores pusieron sobre la mesa el tema, en virtud de que en estos casos, los integrantes poseen la información y los estÃmulos emocionales de las sesiones anteriores. Los primeros minutos fueron anecdóticos, con un tinte de seducción, competencia, y con la necesidad aprobación por el sexo opuesto. La coordinación decidió activar variables para un debate de demandas mutuas. Asà sucedió, con ambos coordinadores enfrentados en oposición.
Las mujeres se pronunciaron enfáticamente por la necesidad de ser ellas mismas y ser reconocidas como “personas” y no solamente como objetos sexuales. Los hombres respondÃan sobre una pseudo liberación, en virtud de que recalcaban seguir siendo los proveedores de dinero, seguridad y en algunos casos ellas abandonan a sus hijos. La coordinación decodifica esta última afirmación, también, como un abandono de ellos. Comenzó un debate en el cual “el abandono” era el protagonista para ambos sexos. Paralela y contradictoriamente, la libertad. Una vorágine de intercambios de demandas de afecto y libertad. Un desequilibrio en este aspecto, sin llegar a una conclusión.
La coordinación condujo la temática a asociar la necesidad de afecto y la necesidad de libertad con las caracterÃsticas, creencias y valores de cada componente del grupo. Esto llevó a concluir que cada uno se siente bien solo o “bien solo”, según como se interprete. Sin embargo, cuando ambos coordinadores se juntaron en la cabecera de la mesa para mostrar una imagen de cohesión, el comportamiento del grupo se distendió y se mezclaron pronunciamientos de necesidad de estar bien en pareja, compartir, pero miedos al sufrimiento, a la pérdida y la necesidad de sumar y no de restar con un "partenaire", abiertos a decir, “estoy bien asÃ, pero no puedo saber si mañana alguien me da vuelta, sin darme cuenta”.
Este es un modelo de una sÃntesis del informe descriptivo obtenido por los coordinadores grupales para una nota periodÃstica.
Consultado al grupo "8 de marzo dÃa Intenacional de la Mujer" de Facebook, la mayorÃa se pronunció porque los hombres son menos propensos al "compromiso afectivo" que las mujeres.
Marina Vidal
marina.vidal@o-varios.com.ar
Fuente: Kanon Tower Consultores






