Un flagelo que crece y controla tu vida
Las crisis de ansiedad están descritas desde hace más de un siglo, aunque con distintos nombres. Los más frecuentes: neurosis cardiaca, "nervios en el corazón"…La ansiedad es una sensación de miedo indefinido, sin saber de qué.
"Es una reacción normal ante cualquier contingencia incierta que provoca inseguridad. Siempre que nos enfrentamos a lo desconocido, a lo anormal o a lo imprevisible, las personas sentimos una sensación de duda e inquietud que se conoce con el nombre de ansiedad dice Juan Romeu Doctor en Medicina, especialista en NeurologÃa y en PsiquiatrÃa de Barcelona.
El National Institute of Mental Health (NIMH) de EEUU publica que 24 millones de estadounidenses padecen trastornos de ansiedad. Aproximadamente 6 millones de adultos mayores de 18 años tienen trastornos de pánico en un año. Se desarrolla normalmente en la edad adulta (edad media de aparición es de 24), pero el inicio puede ocurrir en cualquier momento dentro de ese segmento etario.
Una de cada tres personas con trastornos de pánico desarrollan agorafobia, una condición en la cual el individuo tiene miedo de estar en cualquier lugar o situación "en la que le podrÃa ser difÃcil escapar" o recibir ayuda en caso de un ataque de pánico.
Freedom from fear (Libertad para vivir sin miedo) es una asociación sin fines de lucro fundada en 1984 en los EEUU por Mary Guardino como una extensión de su experiencia personal, sufriendo ansiedad y depresión durante 25 años y cuyo objetivo es la promoción, educación, la investigación y apoyo a la comunidad en este aspecto. Manifiestan que quienes padecen de trastornos de pánico experimentan sensaciones de terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo aviso. Se presenta un estado permanente de ansiedad y preocupación ante la incertidumbre por cuándo les llegará el próximo ataque.
Consultamos a la Lic. Silvana Santoro directora del Centro de PsicologÃa ClÃnica Laboral y Forense. "Desde mi experiencia noto que las personas que padecen este trastorno se caracterizan por ser hiperexigentes, en otros casos, son muy infantiles y dependientes, podrÃa decirse que “tienen pánico de crecer”.
Según Santoro, los sÃntomas fÃsicos son:
- respiración rápida y dificultosa
- sudoración
- mareos
- vértigo
- desmayos
- inestabilidad
- temblores en las extremidades
- palpitaciones
- opresión torácica
- sensación de ahogo
- gran tensión muscular
- dolores de cabeza
- dificultad para focalizar una imagen
- zumbidos en los oÃdos
- molestias intestinales
- sofocones y escalofrÃos
- dificultad para tragar
Los sÃntomas psicológicos o mentales son:
- sensación repentina de terror
- miedo a morirse, miedo a volverse loco
- sensación de asfixia
- miedo a tragar la comida y ahogarse
- sensación de irrealidad y de alejamiento del mundo
- dificultad de concentración
- miedo a sufrir un ataque cardÃaco
“Hace una semana me desperté transpirado. Mi corazón palpitaba fuertemente y sentÃa que no podÃa respirar. Fui a una sala de emergencias y me dijeron que no era nada malo, que probablemente se trate de un ataque de pánico. No sabÃa que podrÃa pasar mientras estoy dormido ¿Es normal?"
El Dr. Daniel K. Hall-Flavin (MD), especialista en psiquiatrÃa general de la ClÃnica Mayo de EEUU responde: "Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento del dÃa o durante la noche. Sin embargo, los de la noche son los menos frecuentes, pero se caracterizan por despertarse bruscamente en un estado de pánico. Se experimenta sudoración, aceleración del ritmo cardÃaco, temblor, dificultad para respirar, hiperventilación, escalofrÃo y una sensación de muerte. Los ataques de pánico nocturnos no suelen durar más de 10 minutos, pero pueden tomar mucho tiempo para la recuperación. Quienes tienen ataques de pánico nocturnos, también los tienen durante el dÃa. Entre el 41% y el 70% de las personas que padecen de ataques de pánico, han tenido al menos uno, por la noche. Es importante recurrir al médico para descartar otras posibles enfermedades, incluso realizar una evaluación para descartar algún trastorno del sueño. Quédese tranquilo porque hay tratamientos eficaces combinando terapia cognitiva y medicamentos para aliviar o eliminar estos episodios".
Freedom from fear manifiesta que las vidas de algunas personas han llegado a hacerse muy restringidas porque evitan actividades diarias normales como ir al mercado, manejar un vehÃculo o, en algunos casos hasta salir de su casa. O bien, pueden llegar a confrontar una situación que les causa miedo siempre y cuando vayan acompañadas de su cónyuge o de otra persona que les merezca confianza. Básicamente, evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas sentirse indefensas si ocurre un ataque de pánico. Cuando, como resultado de este mal, las vidas de las personas llegan a ser tan restringidas como sucede en casi una tercera parte de las personas que padecen de trastornos de pánico, se le llama agorafobia.
Juan Romeu se pronuncia también en este aspecto diciendo que "la primera descripción médica que se hizo de un paciente con miedo tras una crisis de pánico era una fobia a los espacios abiertos. La verdad es que el miedo aparece en espacios abiertos o cerrados, grandes o pequeños, con gente o sin ella. El nombre de agorafobia, significa miedo a los espacios abiertos, y se emplea por razones históricas".
Silvana Santoro adhiere, en parte, a lo cognitivo, "en el lugar adonde les apareció el ataque hacen como un desplazamiento y lo temido es puesto afuera. Son crisis de angustia, por las distintas situaciones de vida, formación de su aparato psÃquico, de su historia. Se manifiesta en distintas formas, son momentos de angustia y la persona asocia con el lugar adonde aparece ese cuadro con toda la sintomatologÃa descripta y todos los especialistas concuerdan. Se asocia el lugar al motivo de angustia".
"En el caso de las personalidades infantiles, tienen dificultad para moverse libremente en el mundo adulto. Suelen tener espacios limitados en los cuales se movilizan, no hacen tantas actividades, se vinculan con menos gente, son repetitivos en las cosas que hacen, se aferran mucho a alguna persona y son resistentes al cambio. En mi consultorio, se presenta con más frecuencia en mujeres de mediana edad y jóvenes, frente a situaciones que marcan el abandono de la adolescencia y el pasaje a las responsabilidades de la adultez. Es un cuadro de crisis de angustia que se puede presentar en cualquier cuadro psicopatológico. Puede ser temporal, pero hay personas básicamente ansiosas, con un déficit en su constitución psÃquica, que pueden tener reiteradamente y a lo largo de la vida ataques de pánico a pesar del tratamiento. Cuando sube el monto de angustia y de ansiedad, suelen repetir ataques de pánico. Otras, que a partir de una situación vital, el umbral de ansiedad y angustia supera los lÃmites normales y pueden padecer un ataque de pánico el cual no vuelve a reiterarse. En todos los casos es imprescindible en primera instancia descartar cualquier problemática de orden medico, ya que hay ciertas enfermedades que producen sÃntomas que podrÃan llegar a confundirse con ataques de pánico".
Freedom from fear afirma que "los medios usados en la terapia de comportamiento cognitivo enseñan al paciente a ver las situaciones de pánico de manera diferente y enseñan varios modos de reducir la ansiedad, por ejemplo haciendo ejercicios de respiración o acudiendo a técnicas que dan nuevo enfoque a la atención. Otra técnica que se usa en la terapia de comportamiento cognitivo, conocida como terapia de exposición frecuentemente puede mitigar las fobias resultantes de un trastorno de pánico. En la terapia de exposición, se expone poco a poco a las personas a la situación temida hasta que llegan a hacerse insensibles a ella."
Rumeau manifiesta que "sin tratamiento, el trastorno de pánico puede persistir durante años, alternando con remisiones y exacerbaciones. El paciente con trastorno de pánico se encuentra en alto riesgo de un trastorno de abuso de sustancias psicoactivas. Se puede recurrir al alcohol o ansiolÃticos, en un intento de aliviar su ansiedad extrema".
Santoro, en este aspecto, dice que "el abordaje no es siempre psicofarmacológico, pero sà psicoterapéutico. Hay una lÃnea muy difundida relacionada con los psicofármacos. Mi formación es psicoanalÃtica pero, básicamente, trabajo en forma psicodinámica tomando aspectos de la escuela cognitiva para trabajar puntualmente los sÃntomas. Para los casos de personas dependientes, trato de no utilizar medicación en virtud de que son propensas a depender de la misma. Esto no significa que en algunos casos sea necesaria la medicación".
Hall-Flavin coincide en que "hay tratamientos eficaces combinando terapia cognitiva y medicamentos para aliviar o eliminar estos episodios". Además aconseja técnicas de relajación, hacer ejercicios fÃsicos regularmente, evitar las drogas, el alcohol y la cafeÃna. Comer bien, respetando horarios, pero disminuir los alimentos azucarados para ayudar a estabilizar el azúcar en sangre durante todo el dÃa".
"Lo cultural y lo sociológico tienen mucho que ver con esta patologÃa, dado que la sobreestimulación, la instantaneidad, las múltiples exigencias a las que se debe responder, aumentan la ansiedad y dificultan la posibilidad de disponer de los tiempos psÃquicamente necesarios, para elaborar y procesar", agrega Santoro.
ITAE, el primer centro especializado en el tratamiento de trastornos de la ansiedad de Barcelona, miembro de la ADAA, lo atribuye a la "rapidez con que ha evolucionado nuestra sociedad en las últimas décadas. La presión a la que estamos sometidos, la cantidad de información que recibimos, la competencia a la que nos enfrentamos, las nuevas estructuras familiares, la adaptación a las nuevas tecnologÃas, etc. Todo es dificil de asimilar para el cerebro humano que, que en ese mismo perÃodo de tiempo, ha evolucionado menos que nuestra forma de vida".
Un grupo de catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección de Juan José Miguel Tobal desarrolló un estudio sobre la evolución de las consecuencias psicológicas provocadas por los atentados 11-M en el 2004, cuyo objetivo fue la estimación de la prevalencia de la psicopatologÃa derivada de los atentados. Trastorno por estrés postraumático, depresión mayor, trastorno de pánico, consumo de sustancias. Los resultados, después de un año fueron que un 26,6% de la muestra sobre la población madrileña soportaron episodios de pánico. Mucho mayor fue la incidencia sobre una muestra de las vÃctimas y allegados. Actualmente, hay casos de ataques crónicos.
En nuestro paÃs, hay ex combatientes de Malvinas que aún lo padecen. Si bien son trastornos ocasionados como consecuencia de vivencias de fuerte impacto, los fenómenos de causalidad se pueden trasladar a la vida cotidiana de cualquier individuo en la sociedad actual.
En definitiva, vivimos en una sociedad cada vez más sobrexigente. En ocasiones, descuidamos nuestra vida en muchos aspectos. Esa idea omnipotente de que nunca envejeceremos corre por nuestras venas. Aunque vayamos al gym y nos ocupemos de nuestra psiquis, tenemos que tomar conciencia que nuestras energÃas se van limitando a través del tiempo. No respetar las señales que nos envÃa nuestro cuerpo y la mente, por el estrés, por el ritmo de vida, por las preocupaciones, por los excesos que, en ocasiones, se incorporan a nuestra existencia como algo normal, en algún momento buscan su equilibrio en alguna enfermedad. La angustia, la ansiedad, los ataques de pánico no se pueden aislar de nuestra "forma de vida". Nuestro cuerpo, nuestra mente, responden conforme a nuestra historia, pero también a cómo encaramos nuestro presente.
Lic. Pedro Miguel Garassino
pedro.garassino@gmail.com






