
Budapest es la ciudad más importante de HungrÃa al comienzo del siglo pasado. Su encanto contiene tanto de una energÃa urbana irresistible como de siglos de rico sedimento histórico.
A pesar del claro contraste entres las ciudades gemelas Buda y Pest, divididas por el rÃo Danubio y unidas solo en 1872, ambas resplandecen las aspiraciones de la era. En Pest, la orgullosa unidad neoclásica de los edificios, animaron a intervalos con partÃculas decorativas de "art nouveau" y el eclecticismo extravagante, disimula el resto del pasado barroco y menos glorioso medieval de la ciudad.
Las callejuelas tortuosas y pintorescas se funden con los palacios barrocos brillantes; baños de vapor abombados construÃdos por los turcos durante su larga ocupación de la ciudad a la ribera del rÃo, y el Palacio Real jacta una lÃnea larga de residencia real que se extiende atrás hacia el Medioevo.
Pero el horizonte majestuoso de Buda, es mucho más que cualquier cosa. Un rehacer del tardÃo del siglo XIX, una fusión patriótica de motivos húngaros con la creencia del futuro nacional glorioso.
"Afuera de HungrÃa no hay vida, si la hay, no es como esta.
(Autor anónimo)
"Mucha gente piensa que HungrÃa era una vez, me gustarÃa creer que será"
(Ivan Szecheyi, 1830)
"Dios bendiga a HungrÃa con prosperidad y suerte. Extienda su brazo protectivo cuando se enfrente a sus enemigos, atormentada por el destino desde tiempos antiguos. Trae a ella años felices para el futuro. Su gente ha sufrido mucho por el pasado y por el futuro.
(Ferenc Kölcsey, Himno Nacional, 1828)
Autora: Delia Meth-Cohn
Traducción: Giuseppina De Marco
Marina Vidal
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